Lunecesito Cachito’s: Alabama Shakes // Sound & Color. Cuando principio y final confluyen en un mismo punto

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Dijo Lord Alfred Tennyson en una ocasión:

  • «Es mejor haber amado y haber perdido, que jamás haber amado».

Y es que es fácil imaginarse esta inscripción colgada en el estudio del cuarteto de Alabama, porque lo que los chicos de Brittany Howard han creado con su segundo largo es toda una desesperada declaración de amor que a veces te susurra dulcemente al oído, y otras estalla entre angustiosos y exasperados gritos de sufrimiento.

Alabama Shakes nos habían deslumbrado con su primer trabajo Boys & Girls (2012). Con su disco debut sorprendieron a propios y extraños como Jack White -fueron teloneros tanto del ex-White Stripes y de los Drive-By Truckers- con su majestuosa representación de ese Memphis Soul comandado a la perfección por la sensual y agresiva voz de Brittany Howard, junto a ese necesario rescate del sonido crudo y vintage que en alguna época renació de la mano de los Black Keys.

Como si de un espectáculo de ilusionismo se tratara, Alabama Shakes extraen de la manga este Sound & Color. Una anacronía basada en la relación que puede tener cualquier pareja del mundo, con un principio y un final de los de siempre, alejado de los artificios Hollywoodienses y más cercano a la maravillosa historia de amor que tuviste con aquella chica en la Universidad, la cual siempre pensaste que sería el amor de tu vida, y que te hizo descubrir que hay algo mucho más maravilloso que el simple amor físico. Esa maravillosa y dulce anacronía, dividida en 12 temas como si de doce capítulos de la relación se tratase, alcanza su punto álgido en esta historia con ‘Gimme All Your Love’, donde Brittany Howard vuelve a encandilar al publico a base de susurrarte y gritarte con suma desesperación, haciendo gala en todo momento de la inefable muletilla acuñada con solo dos largos: no se puede hacer más lento. Y es que, al igual que hicieran en su primer trabajo, la sencillez se ha convertido ya en marca de la casa.

Un disco visceral, sensual y beligerante, en el que Brittany Howard consigue sumergirnos con una interpretación sexy y agresiva a la par, que establece una relación entre ella y todo aquel que escuche su voz, como la que comparten un gran felino y su presa. Y quizás el apartado vocal sea el más llamativo -que no lo mejor- de este trabajo, en el que la música se mantiene simple, clásica y sin locuras. O lo que es lo mismo, el cuarteto consigue ejecutar a la perfección el difícil arte de las cosas sencillas. Las letras de Howard tienden a evitar hablar de asuntos concretos y sin miramientos. Pero el dolor, la frustración, el hambre, el asombro y la dicha en el huracán idiosincrásico de su voz –magnificada por una música de nueva imaginación y detalle– sobresalen de manera más clara que nunca.

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El LP entra de forma gélida y penetrante con el tema que le da el nombre al segundo disco de los de Athens, ‘Sound And Color’, toda una declaración de intenciones en la que observamos notas de vibráfono flotando en una profunda reverberación mientras la voz de Howard entra por capas, casi como si de una premonición de esta anacronía de amor juvenil se tratase. ‘This Feeling‘ es una oda al regreso a casa post-ruptura, es un paseo por una calle mojada mientras llueve y vuelan las preguntas. ‘Guess Who‘, un tema mucho más lo-fi caracterizado por un péndulo que va y viene mientras la nota infinita de la guitarra marca el ritmo. ‘The Greatest‘ nos muestra unos Alabama Shakes más trasheros y punkarras, por si les faltaba algo a estos chicos, aquí nos demuestran que son músicos integrales y que si se lo proponen pueden tocar en cualquier género sin perder el hilo de la maravillosa historia que te están contando.

Aunque si hay un tema que no hay que perder de vista ese es ‘Miss You’, una canción que bien podría tener 50 o 60 años y ser ya un clásico, y en la que si hablamos de soul pero no como género, sino como lo que significa (alma), derrocha por los 4 costados.

Blues, rock, soul… Todos y ninguno. ¿Querías rock n’ roll? Pues toma ‘Don’t wanna fight‘, una canción de relojería suiza, un piano que une la camaleónica voz de Howard, una lección de interpretación que se balancea entre la suavidad y la rabia, explotando desde el primer minuto con un grito para la posteridad. Pinta a Melocotonazo Universal.

Todo eso nos ofrecen Alabama Shakes en un álbum que se asemeja a una cálida y apacible hoguera, de la cual pueden surgir vigorosas llamaradas que desaten un incendio. De acuerdo, no han inventado la pólvora, pero la preparan como pocos. Un sonido que captura desde el primer segundo y que convierten a Sound & Color en uno de los discos más interesantes de lo que va de año.

En conclusión,  Sound & Color es un disco para sentarse en casa y disfrutar sin prisa, un disco digno de otro tiempo que requiere dedicación ya que está cocinado a fuego lento y está pensado para ser digerido de manera pausada al lado de una chimenea y a la luz de las velas. Un disco de otra época. Bien que sienta esto en tiempos de rapidez y volatilidad.

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